miércoles, 18 de enero de 2012

Je veux


Me tomé unas vacaciones de escribir, pero como no pude con mi genio igual seguí escribiendo, aunque no haya publicado nada todavía. Así que los dejo con este microcuento que se me ocurrió ayer mientras escuchaba un disco de la cantante francesa Zaz en casa y miraba la estatua que tengo arriba de la mesa. Así que bueno, los dejo con el cuentito.

La madre baila gentilmente con su niño. Dan vueltas y vueltas tomados de ambas manos, como un tiovivo de la alegría. La pelota multicolor yace sonriente a sus pies. El aro y la varilla descansan en el suelo. El verde prado y las hermosas flores blancas suavizan los saltos que el pequeño da gracias al impulso de su amada madre.  El verde jazmín se fusiona con su entero verde lavanda y las blancas margaritas juegan con las violetas de su delantal. Giran y giran alegremente sobre ese mar de blanco y verde. En el aire suena una melodía en francés. Ambos, madre e hijo, entonan una canción de Zaz como si la joven cantante francesa estuviera junto a ellos y no recorriendo la magnificencia de ensueños de esos barrios mágicos del viejo continente. Divina, la calesita de amor se extiende al infinito sobre mi mesa. La estatua de la abuela María cobra vida al son de otra canción gitana. Zaz entona Je veux en el radiograbador cerca de la mesa. Y la risa llena de vida del niño de mármol blanco y de su madre alegran la aburrida tarde de sonidos citadinos.



Disfruten, sean felices...
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