viernes, 13 de abril de 2012

Irreverente visión nacional

La irreverencia es la voz de mi generación,
es por eso que tanto nos quieren callar.
YO SEGUIRÉ GRITANDO A VIVA VOZ
SOY IRREVERENTE Y ME LA BANCO.

Vayan a dormir a sus bolsillos,
la REVOLUCIÓN empieza en casa,
la mente es una sábana en blanco,
lo mejor que podemos hacer es mancharla.

Seguimos gritando,
irreverencias al viento inmaculado,
las ovejas multicolores en el campo,
se despiertan y bailan electrotango.

Mis libros se escriben en varios idiomas,
por eso mis oídos son políglotas,
mis narices frías,
y mis manos abortistas de palabras en inglés.

...el tiempo del fracaso sigue presente,
las casas de asbesto acechan a la gente,
mi honor lo dejé salpicado en un zaguán,
la irreverencia me saca a bailar.

Escupe la tierra un sin sabor,
la electricidad que genera mi colchón fosforescente
trata de esclavas blancas a mis parientes,
cae el cuervo de Poe desde la espesura,
la irreverencia escapa por una comisura.

Tengo una caries rellena de agua con plomo,
ni Uranio ni Plutonio siguen siendo planetas
habitables villas que crean exegetas.

Leo y lloro acompañado en un rincón,
mi cabeza explota al ritmo del ron,
los detractores de la patria no me permiten pensar,
mi irreverencia bilingüe los hace quedar mal.

El lenguaje de mi generación es universal...
hagamos el amor irreverentemente,
la ciega guerra se tiene que espantar,
los políticos de a poco se irán a cagar,
si no parten al olvido,
que los parta un unicornio persa.

Sentir que es el hxmbre y el dolxr,
pasearse por dunas repletas de alcohol,
la droga pasa las fronteras del TEG,
China ataca Kamchatka con granadas de dispersión de amapolas.

Las jaulas están repletas de miserias,
el hambre te pega un macanazo en la nuca,
afuera el festín de tus achuras huele rico,
nuestra irreverencia se potencia exponencialmente...

lentamente cae el telón del día nuevo,
el hombre y la mujer viejos no se pueden adaptar,
la gente nueva se pierde en retóricas y paradigmas,
en la calles, la irreverencia muestra sus colmillos,
mi amor se escapa en balsa de regreso a África,
irreverentemente nadamos detrás,
dejando una estela de incertidumbre delante nuestro.

Las estrellas salen a pasear por la peatonal,
el día antiguo engendra un amorfo amanecer,
el fin de este poema
sólo parece
crecer y caer y creer


Jardín de cactus en lo de un amigo.

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